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MITIA ODV
JUNTOS POR UN FUTURO MEJOR
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Amar, cuidar a los demás

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El amor y la atención que desde 1997 dedicamos a los niños del sur de Madagascar es el significado que encierra la palabra malgache «MITIA» que hemos elegido para nuestra Asociación.

El compromiso constante de nuestros miembros y personas a través de diversos medios (voluntariado, donaciones, organización de eventos), nos permite actuar de forma concreta y precisa en los ámbitos de la educación, la ayuda alimentaria y la atención médica.

En el campo de la educación, nuestro objetivo es garantizar la escolarización de los numerosos niños pobres de las zonas de la región de Toliara en las que estamos presentes. Asumimos los gastos derivados, empezando por la inscripción en el registro civil, sin la cual no sería posible asistir a la escuela. Los demás gastos se refieren a la compra de uniformes, material escolar consistente en uno o dos cuadernos y un bolígrafo, y el pago de las mensualidades necesarias para garantizar el sueldo de los profesores. Durante nuestro viaje anual a Madagascar, normalmente en octubre, podemos llevar diccionarios y libros de lectura en francés a las escuelas que nos donan nuestros amigos que viven en Bruselas.

Otro objetivo importante de nuestros viajes es visitar las aldeas y/o escuelas existentes e identificar cualquier necesidad puntual de nuevas instalaciones para mejorar las condiciones de vida y escolarizacion de los niños y jóvenes.

En el ámbito de la ayuda alimentaria, nos comprometemos a proporcionar el almuerzo a aquellos alumnos que, por motivos relacionados con la indigencia familiar o el hecho de haber sido abandonados o encontrarse huérfanos, no pueden permitírselo y, con demasiada frecuencia, ésta es su única comida del día.

Sin embargo, nuestra mirada también contempla realidades ajenas a las escuelas de las que nos ocupamos. De hecho, nos sentimos interpelados por las emergencias que afligen a este país y, a título individual o en ayuda de otras asociaciones de la zona, intervenimos para cubrir algunas de las situaciones críticas provocadas por los ciclones, la invasión de langostas, la sequía y el cambio climático que está provocando grandes transformaciones, especialmente en el sur.

En cuanto a la asistencia médica, nuestro objetivo es atender a los niños y jóvenes que acuden a las escuelas que apoyamos.

Los resultados de nuestro compromiso con la educación

La educación es un derecho reconocido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y la escolarización uno de los puntos clave para salir del subdesarrollo.

A pesar de ello, hay muchos niños que siguen sin poder ir a la escuela por la pobreza, la discriminación o, mucho más sencillo, porque sus padres no entienden su importancia.

Aunque la educación escolar esté reconocida en las ciudades y haya una buena asistencia, hay muchos niños de la calle y de familias pobres o marginadas que siguen excluidos.

La situación es considerablemente peor en los pueblos, donde sólo entre el 20 y el 30% de los niños tienen acceso a la educación. Las razones de estos bajos porcentajes se resumen en el hecho de que la escolarización no se considera una necesidad para desempeñar los trabajos tradicionales (trabajar en el campo, cuidar del ganado, ocuparse de los hermanos menores, ayudar en las tareas domésticas, ir a pescar) y, en otros casos, los padres no quieren o no pueden pagar las tasas escolares (de uno a dos euros al mes) que contribuyen al pago de los salarios de los profesores laicos (alrededor de 45 a 60 euros al mes).

En todos estos años de presencia y trabajo activo en Madagascar, hemos sentido con fuerza lo importante que es la educación, no sólo como medio para mejorar el futuro laboral de los niños que asisten a ella, sino también y sobre todo porque a través de ella los niños adquieren mayor dignidad y seguridad, son más abiertos y educados, y se les reconoce incluso sin sus uniformes a pesar de seguir viviendo en la pobreza.

Entre los muchos niños que, gracias a la solidaridad, han podido asistir a la escuela, un buen número ha terminado la primaria, varios han obtenido el título de bachillerato y, en estos momentos, una docena de jóvenes asisten a la universidad.

Dadas sus condiciones de partida, para nosotros es un logro asombroso.

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